Como aficionado del Athletic puedo entender que algún jugador rojiblanco abandone el equipo para marcharse a otra escuadra en la que tenga más opciones de ganar títulos (me niego a decir que a otro club más grande), comprendería que después de triunfar en el Botxo le apeteciera probar en otros lugares en los que, además, la oferta económica también fuera más atractiva.
Archivo del Autor: Óscar Fernández Civieta
Sabina y Serrat, dos genios contraatacan
Con el paso de los años, las voces de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat han ido perdiendo fuerza y enjundia, las arrugas se han dibujado en sus caras y su vigorosidad encima del escenario se va disipando. Sin embargo, parece que todo eso no impide que estos dos grandes de la música española, este par de crápulas convertidos en poetas, sean capaces de mantener alerta a 8.000 personas durante tres horas.
Iguazú despierta tus sentidos
Este artículo lo escribí hace casi dos años desde Buenos Aires, pero me apetecía recuperarlo para mi blog.
Situado en el extremo norte de la provincia de Misiones, ciudad limítrofe con Paraguay y Brasil, y enclavado en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, Puerto Iguazú es famoso principalmente por sus cataratas, lugar turístico por antonomasia de esta parte de la República de la Argentina, sin embargo, no sólo esa maravilla de la naturaleza llamará nuestra atención. Sus gentes, sus olores, sus paisajes, todo alertará nuestros sentidos uno por uno, despertando más que nunca los conocidos y haciendo florecer otros ocultos que quizás no sabíamos ni que existían.
En la cumbre del Moncayo
Hoy he subido al Moncayo. Ya sé que son solo 2.300 metros y que es una subida relativamente fácil que hacen desde los niños hasta los más mayores. Pero para alguien como yo, reciente aficionado al montañismo, llegar a una cima me llena de ilusión y de orgullo. Cuando estaba ahí arriba me sentía Juanito Oiarzabal, después de dos horas de duras rampas, el hecho de estar en el punto más alto, el hecho de estar en la cumbre del Moncayo, para mí fue como estar en la cima del mundo.
Me gusta, no me gusta
Me gusta cuando una persona le cede su asiento a alguien mayor en el autobús y me siento muy bien cuando soy yo el que tengo el gesto. Pero no me sienta bien que el agraciado/a te mire implorando un lugar. “Yo se lo dejo porque soy educado, señora, pero no me mire como un corderito degollado”.