Los jóvenes y la telebasura

Algunas cifras de la telebasura: 3.051.000 personas (20,7% de cuota de pantalla) vieron la final de “Gran Hermano” en su –se dice pronto- decimocuarta edición. “Gandía Shore” batió todos los récords de audiencia en la MTV. La última emisión de “Campamento de verano” alcanzó un 17,1% de “share”.

Otro dato (que cada uno saque sus conclusiones): en 2012, España se convirtió en el país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de fracaso escolar. En concreto, el 24,9% de las personas entre 18 y 24 años no estudian.

Si el futuro de un país depende de lo que vean sus jóvenes, en España, con perdón, vamos de culo. La tele juega un papel importante en el devenir de cualquier territorio. Es necesaria una cuidada programación para labrar un buen futuro. Y en España es lamentable.

¿Cuántas veces pasamos por todos y cada uno de los canales, para llegar a la triste conclusión de que no hay nada que merezca la pena ver? Famosos encerrados en islas, granjeros hartos de estar solos, madres que le eligen la novia al hijo, macarras de gimnasio y “barbies” recorriendo, de discoteca en discoteca, el litoral español. Estamos de basura hasta el cuello.

Si los españoles tuvieran la misma facilidad para acceder al teatro que a cualquier programa vomitivo de Telecinco. Si les enseñaran que es mejor leer un libro que ver a unos cuantos famosillos de tres al cuarto vender sus intimidades en la “caja tonta”. Si en las televisiones hubiera cabida para la cultura; de su interior emanarían más inquietudes, intereses y preguntas y menos mala educación. Mirarían al horizonte y se darían cuenta de que hay cosas más importantes que tener un buen coche, unos músculos bien marcados o un iPhone último modelo.

A tenor de lo que vemos a diario en nuestras pantallas, parece irremediable que muchos hayan decidido tomar un rumbo en absoluto saludable. Sin embargo, esto no debe ser óbice para que cada uno se dé cuenta de qué es bueno y qué es malo. La televisión no tiene toda la culpa. Un alto porcentaje de la juventud española denota una absoluta abulia, cuando de aprender, leer o conocer se trata.

El 15-M, los estudiantes que, cada día, salen a la calle para luchar por sus derechos; los que convocan huelgas, manifestaciones, sentadas, protestas, son gratificantes ejemplos de que todavía hay muchos jóvenes en este país que están dispuestos a aprender (y a luchar porque se les permita hacerlo).

Pero siguen siendo demasiados los que se mueven bajo unas bases y unos parámetros diametralmente opuestos. No parecen haberse dado cuenta de que su futuro también está en juego. Viven ajenos a la realidad. En una dimensión paralela en la que las palabras lucha, clases, protesta, libertad o humanidad carecen de sentido. Su vocabulario no va más allá de beber, salir, ligar o emborracharse.

Son estos los que sueñan con convertirse en los protagonistas de la próxima edición de “Gandía Shore” y esperan con ansiedad a que empiece de nuevo “Gran Hermano”. Las lunas tintadas de sus coches deportivos les han cegado por completo y no son capaces de ver más allá del próximo cubata. Ir al teatro, leer un libro o visitar un museo les parece una pérdida de tiempo y un auténtico coñazo.

En muchos casos, no voy a negarlo, no hay nada que hacer. Están perdidos (aunque ellos no lo crean) y nunca se encontrarán.

Para otros, empero, todavía hay esperanza. Algunos abrirán los ojos para darse de bruces con la cruda realidad. Encontrarán interés en actividades obviadas por ellos hasta entonces. Despertarán a tiempo para salir a la calle y pelear por un futuro mejor. Sé que así será. Quizás lo diga por experiencia. Y, ¡ojo!, esto no debe implicar que dejen de salir, emborracharse o ligar. En la vida hay tiempo para todo.

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Acerca de Óscar Fernández Civieta

Nací en Salamanca el 22 de junio de 1979. Desde julio de 2011 vivo en Zaragoza, así que me considero mañico de adopción. Soy licenciado en Periodismo y diplomado en Turismo. He sido becario en El Periódico de Aragón, sufrí una beca en Aragón Press-Aragón Digital y tuve el gran placer de hacer las prácticas de la carrera en el programa "Mundo Solidario" de Radio Exterior de España. En 2010, durante mi estancia de cinco meses en Argentina, colaboré con el programa "Hombres al Aire" de FM Zonica (Vicente López, Buenos Aires). En la actualidad soy redactor jefe en eldiario.es Aragón y colaboro como redactor y responsable de redes sociales en webs y blogs de diversa temática. Si quiere saber algo más sobre mi vida profesional, en este blog encontrará mi currículum actualizado. Ademas, en la pestaña de Ámbito profesional puede ver algunas muestras de mi trabajo. Ver todas las entradas de Óscar Fernández Civieta

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