La bula del fútbol (y de los futbolistas)

Una conocida me contó que estaba con su hijo viendo la televisión y salió que Messi había defraudado a Hacienda. Su hijo la miró y le dijo: “¿Pero seguirá metiendo goles, no, mamá?”

Esa reacción, entendible en un niño pequeño, es (quizá inconscientemente en muchos casos –quiero creer–) la habitual cuando se trata de fútbol. Da igual lo que haga, lo que diga, el ejemplo que dé. Es futbolista. Todo es perdonable. No importa que un jugador defraude a Hacienda, que una afición se muestre de acuerdo con la violencia machista o que no pare de proferir insultos racistas. Nimiedades sin importancia. Banalidades. Lo importante son los goles.

El caso de Cristiano Ronaldo me da pie para hacer este artículo que llevaba tiempo barruntando. El del luso solo es el último ejemplo, la postrera muestra de la versión más rancia y soez de esa frase que versiona la original de Marx y que dice que “el fútbol es el opio del pueblo”.

El ídolo de masas portugués aceptó ser condenado a dos años de cárcel y pagar 18,8 millones de euros por dos delitos fiscales. La noticia se dio el mismo día que su selección, Portugal, debutó en el Mundial de Rusia ante España. CR acabó marcando tres goles en ese partido. ¿Qué fue más noticia? ¿Qué acaparó más titulares? La respuesta es tan triste como obvia.

¿Hubo críticas de sus compañeros? ¿Le silbaron los aficionados? ¿Le dejó en el banquillo su entrenador? Vuelve a resultar evidente y decepcionante la réplica.

Es uno de los mejores jugadores de la historia, ídolo de millones de niños y niñas; sus gestos son imitados hasta la saciedad. Chicos y chicas en todos los puntos de la Tierra le aman, quieren ser como él… Pero no pasa nada. Lo principal es que siga marcando.

¿Y cómo explicarle a tu hijo o hija que no importan los goles que meta, que da igual si no juega, que lo que ha hecho es un delito, un nefasto ejemplo para la sociedad y que no se deberían tener ídolos así? ¿Con qué convencimiento realizas esa labor pedagógica y educativa si al poner “Cristiano Ronaldo” en Google la mayoría de noticias hablan, única y exclusivamente, de la parcela futbolística? ¿De qué manera puedes demostrar que tienes razón si un periódico como ABC se permite el lujo de decir “Cristiano Ronaldo responde a Hacienda con tres zarpazos y un récord”? (Nada sorprendente, empero, viniendo del medio que viene –pero esa es otra historia–).

No creáis que se trata de criticar al Real Madrid. En esto no hay colores. Grosera e insultante fue la respuesta del Barcelona cuando le tocó a su crack. Desde la entidad culé, lejos de censurar o, al menos, mostrar un lógico rechazo ante un comportamiento ilícito del jugador, lanzaron una campaña de apoyo con el lema #TodosSomosMessi. Repulsivo.

Rubén Castro

Dejamos de lado Hacienda. Rubén Castro fue denunciado por su expareja por presuntos malos tratos. Todo el mundo ha de ser inocente hasta que se demuestre lo contrario, y el jugador canario terminó siendo absuelto. Durante el periplo judicial, parte de la afición del Betis (equipo en el que jugaba en aquel momento) verbalizó desde su atalaya futbolística, desde su grada, una de las caras más repugnantes del ser humano.

“¡Rubén Castro ale, Rubén Castro ale, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien!”. Eso es lo que cantó una mínima parte (menos mal) de la afición bética. Gritos que, por cierto, al jugador no le parecen mal.

¿Qué pasó? Afortunadamente la mayoría de los aficionados del equipo sevillano mostraron cordura y criticaron duramente este vergonzoso comportamiento. Antiviolencia propuso el cierre parcial del estadio y, a la postre, la Fiscalía acabó archivando la investigación.

Desde el club, nada más allá de alguna leve crítica. Encadenando errores, el Betis se cubrió de gloria al usar la imagen de Rubén Castro (antes de ser absuelto, es decir, cuando el caso seguía abierto) para promocionar el Día de la Mujer.

Repito la pregunta: ¿qué paso? Nada, absolutamente nada. Igual que cuando otro jugador del Betis (Adán), gritó “¡Mi novia es sevillista y es una puta más!”.

Racismo

Apología del fraude a Hacienda, de la violencia machista, el racismo no podía faltar para enguarrar aún más este deporte. Existen cientos de vomitivos casos. Paradigmático fue el de Samuel Eto’o. El jugador negro, entonces, del Barcelona, paró un partido en el Estadio de La Romareda de Zaragoza harto de los insultos racistas que le proferían algunos -solo algunos (menos mal)- desde la grada. Y otra vez el fútbol sacó su cara amarga. La gran mayoría de las críticas fueron al futbolista. El grueso de vituperios se centró en él y no en los racistas.

La necedad (por ser moderado) de algunos seres llega hasta el punto de mofarse de jugadores del equipo contrario por el color de su piel, mientras que en el suyo también hay jugadores negros. No hay límites para la estupidez.

Son solo cuatro ejemplos (por desgracia hay muchísimos más) de lo podrido que está el fútbol por dentro. Del fango que se acumula en sus cloacas. Yo amo este deporte. Pero cada vez odio más todo lo que le rodea.

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Acerca de Óscar Fernández Civieta

Nací en Salamanca el 22 de junio de 1979. Desde julio de 2011 vivo en Zaragoza, así que me considero mañico de adopción. Soy licenciado en Periodismo y diplomado en Turismo. He sido becario en El Periódico de Aragón, sufrí una beca en Aragón Press-Aragón Digital y tuve el gran placer de hacer las prácticas de la carrera en el programa "Mundo Solidario" de Radio Exterior de España. En 2010, durante mi estancia de cinco meses en Argentina, colaboré con el programa "Hombres al Aire" de FM Zonica (Vicente López, Buenos Aires). En la actualidad soy redactor jefe en eldiario.es Aragón y colaboro como redactor y responsable de redes sociales en webs y blogs de diversa temática. Si quiere saber algo más sobre mi vida profesional, en este blog encontrará mi currículum actualizado. Ademas, en la pestaña de Ámbito profesional puede ver algunas muestras de mi trabajo. Ver todas las entradas de Óscar Fernández Civieta

One response to “La bula del fútbol (y de los futbolistas)

  • jagherrera

    Hola Oscar, Como siempre muy bueno tu articulo. Siempre he pensado que deberia haber una ley que condicionara la libertad de expresión en lo que se refiere al futbol suprimiendo de la TV el 80% de las transmisiones que existen y dedicandolas a temas culturales que buena falta hacen en este pais. Se me ocurre comparar el tema con el de los toros que quieren prohibir. Y digo yo: A los toros van una serie de personas y hay tantos grupos de aficionados como toreros en cada corrida; sin duda discutiran entre ellos defendiendo cada uno a su torero preferido, pero si observamos la salida de la plaza, vemos que entre ellos no hay ningun tipo de violencia, todo lo contrario que sucede con el futbol. Como es que quieren prohibir los toros y no dicen n sale a la de la violencia y el estado de estupidez permanente que genera el futbol??. La respuesta es evidente: Estan estupidizados. El toro es el animal que mejor vive y el único que tiene la posibilidad de matar a su matador cuando sale a la plaza. Vamos de mal a peor Abrazo José A. ________________________________

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