¡Que vienen los populistas!

Hace ya tiempo que los dirigentes del PP, también de Ciudadanos, y en menor medida los del PSOE, nos vienen avisando del peligro del populismo. ¡Cuidado con el populismo! ¡Ojo con los populistas! ¡Los populistas son radicales peligrosos! Frases, poco menos que mantras para la derecha, que se repiten a diario. Comenzaron a sonar después de la aparición de Podemos: cuando se dieron cuenta de que algunos de los que llenaban las plazas les habían hecho caso montando un partido político que amenazaba su cómoda perpetuación en el poder.

Pero… ¿qué es realmente el populismo? La primera acepción de la RAE nos lleva a ‘popularismo’, cuya definición dice: “Tendencia o afición a lo popular en formas de vida, arte, literatura, etc”. La segunda dice que el populismo es la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Pues no parece tan peligroso. Ni mucho menos.

Me temo que se aleja un poco del significado que le da Rajoy. Aunque también sospecho que no tiene muy claro el concepto. Si yo lo he entendido bien, para ellos populismo es vender proclamas, soflamas, que contenten a todo el mundo. Generalidades que satisfagan a la caterva, pero que son difíciles de lograr: acabar con la pobreza, que todo el mundo tenga un hogar, comida, calefacción…

Creo que para el presidente en funciones esto es populismo. Y lo es porque, desde su punto de vista, es muy complicado (bordea incluso la utopía) cumplir esas promesas. Evidentemente, si antes hay que salvar a los bancos y arrodillarse ante Bruselas y Alemania es difícil. Imposible.

¿Es eso el populismo? ¿Prometer ayudar a las personas antes que a las entidades financieras es populismo? ¿Escuchar al ciudadano para tomar decisiones es populismo? Si es así, bienvenido sea. ¡Que venga ya, por favor! ¡Que inunde cada rincón de este planeta!

El populismo de la derecha

Los “populistas” que se presentan a estas elecciones no han gobernado nunca. Profetizar el apocalipsis si llegan al poder resulta un tanto osado, incluso aunque se argumente con imágenes de las calles de Caracas. “Populistas” eran también los que ahora dirigen los ‘ayuntamientos del cambio’, y, con dudas, escollos y errores, en general están cumpliendo con esa labor cuasi humanitaria que adquirieron al llegar al mando: atacar la emergencia social.

Sin embargo, el PP sí ha gobernado. Lleva más de cuatro años haciéndolo. De ellos sí sabemos qué hacen y cómo. Y resulta que, entendiendo “populismo” de manera negativa y despectiva (a su manera, por eso las comillas), son unos verdaderos aventajados.

Porque “populismo” es decir que en España se crea empleo y blandir esa bandera como argumento principal en campaña: ahora hay menos parados que en 2011 (sin entrar a valorar la calidad del trabajo), pero, ¿sabéis que también hay menos asalariados? Es probable que no. No es algo que el presidente repita en sus mítines.

“Populismo” es anunciar bajadas de impuestos en cada acto, y, después, con nocturnidad y alevosía, enviar una carta a Bruselas prometiendo más recortes.

También se debería considerar “populismo” el hecho de acelerar las devoluciones de Hacienda justo este año, justo antes de las elecciones. “Populismo” (y bastante ridículo, por cierto) es decidir subir del Salario Mínimo Interprofesional un mísero 1 % (de ahí lo de ridículo), solo seis días después de unas elecciones  cuyos resultados barruntaban una repetición. Dos meses antes lo habían rechazado; es probable que porque no lo consideraron necesario para engañar a más votantes.

“Populista” (e inédito) es convocar el Consejo de Seguridad Nacional para abordar la situación de Venezuela, a un mes vista de los nuevos comicios electorales. “Populismo”, y una considerable falta de pudor, es presumir de transparencia, de lucha contra la corrupción y prometer medidas que ni siquiera llegan al Congreso.

“Populismo”, y mentir sin remilgos a los ciudadanos, es decir que Fomento ha invertido 1.500 millones de euros en Aragón en los últimos cuatro años o prometer 80.000 puestos de trabajo en la Comunidad para la próxima legislatura.

“Populismo”, del peor, del zafio, del cruel, del inadmisible, del vergonzante, es decir a la gente, con el único objetivo de ganar unas elecciones, que quien ha matado a más de 190 personas es ETA. Por un puñado de votos. O proceder, ipso facto, a “la regularización de todas las víctimas de los atentados y sus familias, que pudieran encontrarse en situación irregular en su condición de inmigrantes”, como anunció el entonces presidente José María Aznar. Eso sí es reírse de las víctimas, despreciarlas, desdeñarlas. Algo de lo que el PP acusa habitualmente a otras fuerzas políticas.

¡Que vienen, que vienen!

Después de este repaso, creo que yo también voy a lanzar mi SOS particular. No me extraña que avisen del peligro. Es más, es que no podemos permitirnos estar otros cuatro años con ellos, así que, ¡que vienen los “populistas”! ¡Cuidado con el “populismo”! ¡Los radicales, extremistas y “populistas” no pueden gobernar!

Lo que realmente pienso es que ninguno de los políticos que usa el populismo de manera despectiva tiene muy claro qué es. Simplemente se ha convertido en su arma arrojadiza predilecta: todo lo contrario a ellos, a esa forma de hacer política que se ha apoltronado en las instituciones, a los dictados del Ibex, al sometimiento al capital… todo eso es populismo. Bueno, algo hemos ganado, antes todo eso era ETA.

En realidad esto ya es pasado, porque la confluencia de Podemos e Izquierda Unida subió el nivel de alerta. En esta campaña electoral que está a punto de comenzar (o que nunca acabó) hablan ya de Comunismo. ¡Que vienen los rojos!, se grita desde la trinchera mediática y política de la derecha. Pero, ojo, son unos rojos que, por supuesto, pecan de un desmedido populismo. Son tan rojos y populistas que quieren implantar en España una “Dictadura Bolivariana”. Matar de hambre a sus congéneres, requisarles el papel higiénico, vaciar las estanterías del Carrefour. Ya sabéis, el estilo Maduro.

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Acerca de Óscar Fernández Civieta

Nací en Salamanca el 22 de junio de 1979. Desde julio de 2011 vivo en Zaragoza, así que me considero mañico de adopción. Soy licenciado en Periodismo y diplomado en Turismo. He sido becario en El Periódico de Aragón, sufrí una beca en Aragón Press-Aragón Digital y tuve el gran placer de hacer las prácticas de la carrera en el programa "Mundo Solidario" de Radio Exterior de España. En 2010, durante mi estancia de cinco meses en Argentina, colaboré con el programa "Hombres al Aire" de FM Zonica (Vicente López, Buenos Aires). En la actualidad soy redactor jefe en eldiario.es Aragón y colaboro como redactor y responsable de redes sociales en webs y blogs de diversa temática. Si quiere saber algo más sobre mi vida profesional, en este blog encontrará mi currículum actualizado. Ademas, en la pestaña de Ámbito profesional puede ver algunas muestras de mi trabajo. Ver todas las entradas de Óscar Fernández Civieta

One response to “¡Que vienen los populistas!

  • Javier Civieta Rojas

    Me parece muy bien, aunque el populismo tiene también connotaciones negativas, pero en este momento, estoy de acuerdo contigo.

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