Desviar la atención mediática

Cada mañana hago un repaso a los programas matutinos de televisión (es lo que tiene trabajar en casa), y descubro con estupor que la tergiversación mediática alcanza en algunos casos cotas difíciles de imaginar.

Puedo llegar a entender, aunque no sin esfuerzo, que algunos políticos desvíen, sin el menor rubor, la atención hacia los pecados de los demás, incluso inventándoselos si es necesario: el “y tú más” de la derecha española es algo digno de estudio. Pero no comprendo, ni acepto, que lo hagan los medios de comunicación. Lo considera de una bajeza moral, ética y, sobre todo, profesional, inaceptable.

El Partido Popular está sumido en la actualidad en una crisis institucional de considerables dimensiones. La corrupción les asola. Es un partido (repito: partido) imputado por la destrucción de los discos duros de los ordenadores de Luis Barcenas . La primera vez que una formación política acude como investigada en un proceso judicial.

Todos los concejales (repito: todos) del PP de Valencia deberán pasar por el juzgado por su supuesta implicación en el caso Imelsa. Hace solo una semana, la Guardia Civil registró la sede del partido en Madrid (la de la calle Genova) por una presunta financiación ilegal.

Publicaba ABC (nada sospechoso de formar parte de los peligrosos antisistema que pretenden ocupar el Parlamento) hace solo una semana una enjuta lista de los casos de corrupción relacionados con el PP. Y advertía, seguramente muy a su pesar, de que “no son, ni mucho menos, los únicos frentes judiciales que tienen abiertos los populares en toda España desde que en 2009 saliera a la luz la trama Gürtel y removiera los cimientos del partido tanto en la capital como en Valencia”

Parece lógico pensar que lo anterior, junto con las negociaciones para conformar un Gobierno en España y, por supuesto, la lacra de la violencia de género (que excede todo tipo de secciones o ramas) deberían ser los temas que ocupara un mayor espacio temporal en los programas o tertulias políticas. Pues no.

Cualquiera que haya visto Antena 3 o Telecinco y, en menor medida, aunque también, Cuatro o La Sexta, habrá comprobado que lo noticiable es que Rita Maestre proteste porque en una universidad pública (de un país aconfesional) haya una capilla; que unos titiriteros terroristas hagan una obra de ficción en la bolivariana Madrid de Carmena; que en la sovietizada Ciudad Condal de Ada Colau la poetisa Dolors Miquel, en la entrega de los premios Ciudad de Barcelona, versione el Padrenuestro con reivindicaciones feministas (sean, por cierto, bienvenidas en este país en el que se asesinan mujeres y bebés, como decía Paloma Lafuente), o que el alcalde de Zaragoza se compra un bote de gomina (o lo que sea) para su despacho y lo cargue al Ayuntamiento de la capital aragonesa.

Eso es (Pantojas y demás folclóricas y folclóricos aparte) lo que ha ocupado y preocupado, en gran medida, a algunas cadenas de televisión durante esta semana. Llegaron, incluso, a realizar un prolijo reportaje que versaba sobre los escandalosos escándalos que, día tras día, saltan en el Consistorio de la capital de España.

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Se trata de desviar la atención. Una suerte de trampantojo para orientar el pensamiento de los telespectadores hacia aquello que más les interesa. Una añagaza en pos de esquivar lo verdaderamente importante. No podemos olvidar que existe una posibilidad muy real de que se tengan que repetir las elecciones.

Es innegable que en cada medio de comunicación subyace una ideología, más o menos, concreta. Mejor o peor disimulada. Eso no ha de ser óbice, sin embargo, para mantener un mínimo de dignidad periodística. Y da igual si la caterva de contertulios de derechas que copan los platós de televisión quieren dirigir el debate (están en su derecho), no importa si para ellos tiene el mismo valor comprar un bote de gomina (o de lo que sea), que robar a manos llenas.

Todo eso da igual, porque es labor (obligación) del medio establecer las directrices. Marcar qué es más o menos significativo. Y si los demás solo quieren hablar de su libro, seguro que el señor Losantos les hace sitio a la vera de su lupara.

Creo que es algo premeditado. Estudiado. Pero también puede  ser (pensemos bien de la gente; o quizás sea pensar mal, no lo tengo claro) que para estos profesionales es más interesante, periodísticamente hablando, un Padrenuestro con mensaje que la imputación del partido de Gobierno. Sea una cosa u otra, es algo muy, pero que muy malo, para esta profesión a la que tengo la suerte de dedicarme.

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Acerca de Óscar Fernández Civieta

Nací en Salamanca el 22 de junio de 1979. Desde julio de 2011 vivo en Zaragoza, así que me considero mañico de adopción. Soy licenciado en Periodismo y diplomado en Turismo. He sido becario en El Periódico de Aragón, sufrí una beca en Aragón Press-Aragón Digital y tuve el gran placer de hacer las prácticas de la carrera en el programa "Mundo Solidario" de Radio Exterior de España. En 2010, durante mi estancia de cinco meses en Argentina, colaboré con el programa "Hombres al Aire" de FM Zonica (Vicente López, Buenos Aires). En la actualidad soy redactor jefe en eldiario.es Aragón y colaboro como redactor y responsable de redes sociales en webs y blogs de diversa temática. Si quiere saber algo más sobre mi vida profesional, en este blog encontrará mi currículum actualizado. Ademas, en la pestaña de Ámbito profesional puede ver algunas muestras de mi trabajo. Ver todas las entradas de Óscar Fernández Civieta

2 responses to “Desviar la atención mediática

  • niecasta

    Ya te digo Economistas que nos arruinan Periodistas vendidos y subyugados a sus capitales por 4 doblones y políticos mentirosos sinverguenzas hipócritas y meapilas. …menudo rosario de la aurora. Demosles nuestro desden y resistamos este envite. Oídos sordos y a lo nuestro que es lo de todos. A por ellos con la Justicia y la razón que desde luego ya ni la conocen ni la buscan.

  • jagherrera

    Hola Oscar,

    Leo tu artículo, miro por la ventana y pienso: Cómo es posible que haya periodistas capaces de tergiversar e incluso negar las vigas en el ojo propio y hablar de la paja en el ajeno?.

    Como sería el país si el periodismo fuera honesto?. En fín…..

    Enhorabuena.

    José A.

    ________________________________

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